Shasta, Enero 15 del 22

Shasta, Enero 15 del 22

Este fue el primer fin de semana del año con pronóstico climático muy favorable en la montaña Shasta.

Naturalmente, hice planes para subir la montaña. El pronóstico de clima me hacía pensar que iba a haber más personas subiendo la montaña.

Arranqué con mi morral pesando lo que casi siempre me pesa para estas caminatas, como 30 libras. Por qué tanto? Básicamente es por lo que necesito para protegerme del frío, mas el agua para el camino. Cada viaje de estos que hago, regreso cuestionando todos los elementos de mi equipo, y siempre me prometo que voy a investigar para encontrar reemplazos mas livianos. No es que hayan muchas opciones, pues lo que tengo no es tan, tan pesado.

Descancito a las 4 de la tarde.

Cuando llegué al sitio donde siempre armo la carpa, había una pareja ahí, desarmando su carpa. Me pareció que no era ese el sitio, pues no me cuadraban los tiempos. Lo que quiero decir es que esperaba al menos una hora mas de camino, entonces pensé que otro sitio que se veía un poco más arriba debía de ser la base. Esa zona se llama ‘Helen Lake’. Me despedí de la pareja y continué mi camino.

Al otro día se me hizo muy claro que el equivocado era yo, que donde la pareja estaba sí era Helen Lake. Igual, me pareció bacano haber subido ese poquito extra para lo que me esperaba en la madrugada.

Donde esa pareja estaba era Helen Lake
Muerte del día desde el sitio donde acampé

Una vez donde iba a armar la carpa, no tenía tiempo de nada; tenía que ponerme manos a la obra porque pronto anochecería. Eso hice; armé la carpa rápidamente, acomodé todo adentro, y después me dispuse a prepararme para derretir nieve.

Resulta que para ahorrar peso en el morral, uno sube con el agua necesaria nada más para la llegar hasta la base. Una vez en ese sitio, uno debe usar un fogón para derretir nieve.

Acá me ocurrió esto: Mi fogón no quiso prender de una. Lo había probado en mi casa la semana anterior, y me funcionó a la perfección; no tenía yo motivo de dudar que el fogoncito no me fuera a funcionar. Sí tuve una falla grande, y fue que no llevé encendedor “por si las moscas”.

Me puse entonces a derretir nieve hasta llenar un contenedor plástico de ésos que van en morrales, y que uno usa más que todo para hacer deporte.

Pensé que este asunto mataba mi intención de continuar con mi propósito; que me tocaría acostarme a dormir, y levantarme al otro día para regresar a casa. Pero antes de aceptar la derrota, le funcioné un poquito al fogón. Vi que sí estaba dando chispa, pero en el lugar equivocado. Moví el componente del fogón que genera la chispa y volví a intentar, y… FUNCIONÓ!

Después, a dormir. La temperatura estaba muy bajita. En un momento dado estuve durmiendo con camisa y pantalón térmico que tengo, más el pantalón que estaba usando para esta caminata, dos pares de medias, un gorro de lana, y hasta me puse una de mis chaquetas! Todo esto sin contar que el sleeping que tengo es de plumas, y es para temperaturas muy bajitas.

En fin, como acomodé la dormida terminó siendo bastante confortable. Como seria el frio que estaba haciendo que no me dio calor dormir con ese montón de ropa!

Me acosté como a las 8 de la noche, y puse el despertador a las 2 de la mañana. Me levanté a las 2:40, y me tomo como 40 minutos arreglarme para salir a comenzar el ataque a la cima.

Esa zona en esta montaña es la más difícil de todas, por lo empinada que es. Comencé mi caminata a las 3 y media, pero a los 10 minutos noté que no había nadie. Pensé seguir un poco más para ver si de pronto veía luces más abajo de caminantes subiendo.

A las 4 y 10 paré a descansar, y vi de nuevo que no había nadie más subiendo. Estaba completamente solo en esa ruta.

Explosión de pensamientos en mi cabeza, divididos en tres ideas mayores:
Uno, el clima era perfecto y mis ánimos y energía estaban al tope, no había ninguna duda de que podría subir.
Dos, el montón de amigos a los que les estaba compartiendo esta nueva aventura, todos ellos sabían que no era mi primera vez en esta montaña… ‘Mao “el teso” no va a coronar? Si ese man hasta escribió un libro acerca de esta montaña. Imposible.
Tres, mi conocimiento de que los accidentes que cada año ocurren en esta ruta son precisamente en la sección al frente de mí; no todos esos accidentes son de gente sin experiencia, a veces son montañistas experimentados a quienes la nieve les falló, se resbalaron y terminaron con fracturas, los más de buenas.

Pensaba yo en la idea 3, que si algo me llegase a pasar y yo no pudiera comunicárselo a nadie, entonces quién lo haría? Nadie, porque yo estaba absolutamente solo en ese punto de la montaña.

Entonces me fui por la 3. Decidí regresarme. Hoy me siento bien con esa decisión, a pesar de estar seguro de haber podido coronar de nuevo a mi nevado.

El punto donde tomé mi decisión

Me fui para la carpa y me acosté, pero me paraba cada media hora y salía a mirar si veía a alguien subiendo. No pasó nada. Como a las 7 de la mañana me dormí profundamente, y me volví a despertar a las 9. Ahí si fue ya con la intención de empacar todo y comenzar el descenso.

Equipo listo para comenzar el descenso.

Las personas con las que me encontré en mi descenso, un montón de gente que estaba subiendo hasta cierto punto nada más para esquiar, todos estuvieron de acuerdo conmigo y me felicitaron por haberme regresado. Alguien me dijo que ojalá que todos los que suben esta montaña tuvieran esa sensatez.

No estoy seguro en llamar yo a mi decisión ‘sensatez’; yo creo que se trata más de tener experiencia en esta montaña, de haber leído todos los reportes de accidentes allí de los últimos 5 o 6 años. Estuve a “esto” de haber continuado; y creo que, claro, hubiera coronado si-no-hubiera-dado-un-paso-en-falso o si la nieve no me hubiera fallado.

En el regreso me pasó una cosa bacana y extraña. Es costumbre en estas montañas, uno sentarse y bajar deslizado si la ladera tiene inclinación que permita esto, pero también la nieve tiene que estar en un punto clave. Yo me deslicé unas 3 veces, pero después fue más el esfuerzo por empujarme que cualquier ganancia de avance, entonces seguí caminando. Fue en esa última deslizada que vi que había perdido una de las plataformas para caminar en la nieve que había rentado. Di dos pasos para comenzar a subir la ladera que había acabado de bajar, deslizado, cuando pensé que no, que me costaría menos pagar lo que fuera en el sitio donde había rentado esas plataformas, que el esfuerzo que tendría que invertir subiendo esa ladera, sin estar siquiera seguro de que allí mismo encontraría la que se me perdió.

Me di al dolor y continué mi descenso caminando. Pude hacer una deslizadita más, pero eso fue todo.

Resulta que cuando estaba caminando en la última sección antes del parqueadero, zona que es más bien plana, dos muchachos y dos muchachas en esquís que había visto más arriba y había conversado con ellos me alcanzaron, y uno de ellos me preguntó si yo había perdido unas plataformas para la nieve. No lo podía creer. Los muchachos habían encontrado ambas, la que perdí primero y la que había dejado abandonada. In-Cre-I-Ble. Genial que me pasen este tipo de cosas a mí. Además, la nieve en esa última sección estaba bien suave, y mis pisadas se hundían bastante, haciendo mi caminar difícil y lento. Ahora, con las plataformas de nuevo, fue otra historia. Llegué a mi carro como a los 20 minutos.

Las plataformas, recuperadas por mis nuevos amigos!

Bueno, la temporada de montañismo en Shasta apenas comienza. A aligerar mi equipo en la medida de lo posible, y a conseguir un fogoncito nuevo y liviano.

Nos vemos pronto, montaña mía…