Nuestro Viaje a Colombia (2)

Pereira, parte 1 de 2

El 2 nos fuimos para Pereira, y de inmediato nos fuimos cerca a Salento a la finca de unos conocidos donde se ha vuelto ya tradición el paseo de primos cada año. La primera noche fue de música y guaro, con mi primo Gigi que nos regaló una vez más con su talento. Al otro día fuimos a Salento a pueblear. Yo veía a Destiny y a JD disfrutando del folclor del pueblo. El último día hicimos un breve recorrido a caballo, de la manera tradicional que se hace por esos lados.

Las atenciones de mi prima Paula y su esposo Andres, cada año que hacen este evento son inmejorables. Esto fue algo más que JD y Destiny no se esperaban, y me preguntaron si así eran ellos dos «normalmente».

Ese mismo día viajamos a Pereira, adonde Sammy tenía programada una comida esa noche con toda su familia para celebrar el ascenso en el trabajo que su hermana Loren recién había logrado.

Era difícil que Sammy hubiera encontrado un mejor restaurante que el que escogió, por su vista hacia la ciudad de Pereira, la comida y la atención que nos prestaron. Fue un restaurante mirador que queda por los lados de Boquerón, yendo para Santa Rosa. Se llama Entre Lomas.

Al otro día nos hicieron una comida donde la prima de Sammy, Paulita, y por la noche fuimos todos a rumbear por la Circunvalar, en un sitio que se llama La Cantaleta. Resultamos siendo 32 personas. Se bailó y se gozó a mas no poder. El boleo de amarillo fue tenaz, y el de ron fue un poquito menos…

El sábado y el domingo que siguieron fue un paseo que mi amigo John Jader nos había organizado en una finca que tiene en sociedad con un primo de él, su esposa, y la ex de John, que quedaron de muy buenos amigos.

Este paseo tiene una particularidad, y es que unas semanas antes de nuestro viaje a mí se me ocurrió llamar a John para preguntarle la disponibilidad de la finca, a ver si yo se la rentaba para hacer algo allá. Sammy se dio cuenta en el último momento de lo que yo pretendía hacer, y me dijo con algo de agitación que no, que parara, que no le preguntara eso a John. Me explicó que la amiga de ella, que es la ex de mi amigo, le había contado que ella le había dicho a John que quería que nos hicieran una atención cuando estuviéramos por allá, y pues Sammy me dijo que yo me estaba medio atravesando en ese propósito.

Entonces paré. Mi conversación con John cambió, y ahora era acerca de la logística del paseo, las personas que irían, cuestiones de comida.

Terminamos yendo con una parte grande de la familia de Sammy, con mi tío Julián y mi primo Gigi, y a fin de cuentas John invitó a varios de nuestros amigos de infancia.

David y Valentina pasaron genial por lo mucho que sus parejas estaban disfrutando del viaje.

Creo que un punto alto de este paseo fue que entre los amigos de infancia que fueron, Fabian logró que Kique subiera también. Eso fue algo que no me esperaba, pues yo no sabía que Kique se había regresado de La Celia, sitio donde recientemente se había ido a vivir.

Aprendí cosas acerca de la amistad que se ha desarrollado entre Fabian y Kique. Es realmente hermoso como esa amistad – no, hermandad, ha crecido de harto. De hecho le dije a uno de ellos dos que envidiaba haber hecho las cosas buenas que uno de ellos había hecho por el otro; obviamente “envidiaba” de la mejor y más sana manera posible.

Yo compartí un par de fotos de todos los amigos en la finca de John, en un grupo del barrio que tenemos, y varias personas se quejaron porque no se les había dicho. Uno o dos días después, yo puse en el mismo grupo que el siguiente miércoles los esperaba a TODOS en un negocio de chuzos que un amigo de nosotros tiene al frente del parque del barrio de donde somos casi todos, Santa Teresita.

Esa noche de domingo, al regresar a Pereira, fuimos a comer perros a la zona de la Circunvalar, y de ahí fuimos Sammy, David, Destiny, Paulina y Juanita (dos sobrinas de Sammy), y yo al Yii Bar. Casi se nos escapa ese sitio, que no sé por qué, pero no me pareció tan chévere como en otras ocasiones.

El lunes fuimos al mariposario de mi concuñado Juan Carlos. Todos disfrutamos de ese día de naturaleza, pero sin duda alguna fueron Valentina y JD los que más jugo le sacaron a esa experiencia. Les oí decir que se iban iniciados, con ganas de más del asunto de observación de pájaros.

Ese día en la tarde y noche, nuestros amigos Pulga y Bibi nos habían invitado a la casa de ellos a comer.

Resultó siendo una atención del carajo. Mis amigos habían contratado a un chef que fue a su apartamento, y el man llegó con todo su equipo para cocinar, con ayudante y todo. Nos hizo dos entradas, una de pan francés y albóndigas, y otra de ceviche peruano, pero pasado de bacano.

Luego vino el plato principal, que fue paella. La vista de Pereira desde la azotea del edificio donde mi amigo tiene su apartamento es mejor que una postal. Haber visto a la hija de ellos dos, Salomé, fue la cereza en el pastel de la espectacular atención que mis amigos nos dieron.

El martes me levanté temprano para ir al aeropuerto por un carro que había rentado para los siguientes 3 días, pues nuestros planes lo requerían.

Había reservado una camioneta con un contacto que un amigo me había dado. Sin embargo me fue mal. En la oficina de esa gente hice todo el papeleo y pagué. Pasé mi tarjeta y todo, pero cuando me iban a entregar el carro, era uno de 5 sillas no más, y yo quería uno de 7!

Resultó siendo un problema de comunicación: Como yo había dicho desde el comienzo que era un carro para 7 personas que necesitaba, no me fijé cuando el señor me mandó una foto con una propuesta a la que yo le dije que sí, asumiendo que era como yo la necesitaba. Esa propuesta era una camioneta para 5 personas…

Pues resultó que no tenían más camionetas. Cancelé la vuelta y en esa oficina no supieron como anular lo que ya habían hecho con mi tarjeta. No me preocupé, pues mi experiencia con esa tarjeta me hacía pensar que no era sino que yo hiciera el reclamo y esperara un poquito. Tal cual pasó.

Ahí mismo en el aeropuerto, en mi teléfono busqué, encontré y reservé una camioneta para 7 personas. Un poquito más cara que la que supuestamente iba a rentar primero, pero ya no tenía tiempo para nada. La familia me estaba esperando para el paseo de ese día.

La camioneta resultó ser una nave la cosa más bacana. Fue una Volkswagen del año con apenas 2 mil kilómetros de uso.

Me fui entonces a recoger a la familia y continuamos con nuestro itinerario para ese día, que fue algo que a Sammy le habían recomendado, y es un parque acerca del café que se llama Parque Recuca (Esa palabra es un simple semi-acróstico ingenioso, pues se supone que es ‘Recorrido de la Cultura del Café’)

La experiencia en ese sitio no fue algo que yo me imaginara. Hasta recogimos café, cual chapoleras y recolectores. Además nuestro guía fue un muchacho de 20 años de edad, estudiante de lenguas que hablaba perfecto ingles con acento británico, cosa que nos dejó a todos boquiabiertos cuando el muchacho nos contó que nunca había salido del país, y que creía él que su acento se debía a la televisión y radio inglesa que veía y oía con frecuencia.

Al regresar a Pereira mis hijos me dijeron que porqué no nos quedábamos en la casa esa noche, que estaban un poquito cansados…

El miércoles fuimos donde mi tía Esperanza, donde pasamos un día de familia más que bacano, pues mi tía no son muchas las oportunidades que tiene para compartir conmigo y mi familia, y además estuvieron también mis tíos Ernesto, Julián y Alberto, y se me hizo que todos estábamos realmente disfrutando de ese día entre consanguíneos.

De ahí salimos para Dosquebradas a comer chuzos en Santa Teresita. Esa reunión fue un éxito, no solo por los que alcanzaron a ir, que fueron bastantes, sino porque los chuzos son realmente buenos, y tanto Destiny como JD quedaron muy a gusto. Además Fabian llevó a su mamá, doña Marina, quien nos conoce a todos desde niños, y a mi creo que desde que nací. El ratico que compartimos Sammy y yo con doña Marina no lo voy a olvidar. Fue muy bonito y especial haberla visto otra vez. Tuve también una charla muy bacana con John Fredy, alias Popeye, con quien no hablaba frente a frente hacía muchos años.

Después de los chuzos nos fuimos para un bar de karaoke en el barrio La Pradera, que esa noche no tenían karaoke. No nos importaba. Lo importante era compartir un poquito más. Fuimos un montón y  pasamos muy bacano, pues la música en ese sitio estaba muy chévere, y tenían unas cervezas artesanales que me supieron muy bueno. En el menú tenían también 2 cervezas de Alemania que conozco, y que a mí me saben muy bueno. Pensé ordenar una de ellas, pero desistí porque caí en cuenta que esas cervezas están disponibles adonde yo vivo; en cambio, las otras artesanales que tenían, que eran de Pereira, pues solo en este viaje las podría probar. Fue una buena decisión, puesto que esas solo las voy a poder volver a tomar cuando regrese a mi pueblo.

En este bar intenté hacer el check-in del vuelo que teníamos Sammy y yo para el domingo, pero no pude hacerlo en mi teléfono, y no me fijé porqué.

Finca cerca a Salento
Gigi, Paula, Juliana y yo. Faltaron algunos primos…
Valentina y JD, y David y Destiny
Dorita, Julian, Paula y Juliana con los hijitos de Paula, Juliana y Dora
Bonita foto de nosotros seis, creo yo
Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Salento
Puebliando con David y Destiny
Al fondo el río Quindío
Cerca a Boquerón, en Dosquebradas, en el restaurante/mirador Entre Lomas
Comida en la casa de Paulita y Alejandro
Los primeros que llegamos al bar La Cantaleta
En esta foto no salimos todos los que estuvimos esa noche en ese sitio. Fuimos 32 personas.
Voleibol en la finca de John Hader
Almuerzo en la finca de John
Con varios de los amigos de infancia donde John
En el Mariposario todos quisieron foto con Beethoven
Yo no desprecié a la chandita…
En la invitación en la casa de Pulga y Bibi
En el parque Recuca, cuando prepararon a JD para ir a recoger café
Una vista muy hermosa en el parque Recuca
Filandia, que a mi me pareció más bacano que Salento, no se…
Con Fabián y su madre, doña Marina, en los Chuzos de Luisito
Con Popeye, Pulga y Bibi en el barcito de Karaoke de la Pradera
En los chuzos de Luisito en el barrio
La mesa de los muchachos en los chuzos de Luisito. Tatty estuvo con nosotros varios de estos días
Con una parte grande de mi familia Bermúdez
Saludando a Jorge, el papá de Paulita cuando fuimos a comer los chuzos