Contacté a tres compañías que ofrecen servicio de guías para esta montaña. Eliminé una por no encontrar muchos comentarios positivos de ellos, y terminé escogiendo a Nómadas por una razón que no tiene nada que ver con cuestiones de montaña: La persona que respondió mis correos se llamaba David, como mi hijo.
Como si esta coincidencia fuera poca, el guía que nos fue asignado se llamaba Mauricio. Casualidad muy grande que esos dos nombres fueran los de mi hijo y yo.
Me explicó David en los correos electrónicos, que sí, que la vuelta se podía hacer de un día para otro, aunque su recomendación fue que lo hiciéramos con un día extra para lograr una mejor aclimatación. Yo le comenté acerca de las pastas para combatir efectos de altitud que yo he usado por varios años. Me dijo que las conocía y que muchos de sus clientes las llevaban y les funcionaban bien. Quizás fue por eso, y por yo haberle sonado como un montañista experimentado que David no se opuso a la idea de nosotros hacer esta excursión de un día para otro.
“De un día para otro” significa salir del pueblo de Tlachichuca, que queda a unas 3 horas de Ciudad de México, en carro 4X4 hacia el refugio Piedra Grande en el Pico Orizaba, como al mediodía del día uno. Se llega al refugio, donde uno descansa toda la tarde y se prepara para comenzar la caminata hacia la cima pasada la medianoche del día dos.
Si todo sale bien, ese día dos como a las 7 u 8 de la mañana debería uno de haber llegado a la cima sin caminar muy rápido. Se toma uno el tiempo necesario para fotos y descansar un poco, y luego comienza el descenso. Debería uno estar de vuelta en Piedra Grande aproximadamente a las 3 de la tarde. De ahí en carro de nuevo a Tlachichuca, y estaría uno de nuevo en Ciudad de México en la noche, como a las 9 o 10.
Mi pasaje a México lo compré saliendo terminando el miércoles 10. El vuelo llegó a Ciudad de México como a las 5:30 de la mañana del jueves. Alexandra llegaría como a las 10 de la mañana. Ya había acordado estos tiempos con Mauricio, el guía, quien nos recogería en el aeropuerto y habría de estar con nosotros durante toda la excursión.
Mauricio llegó por nosotros como a las 10 am, y esperamos juntos a que Alexa llegara. Resultó demorándose mas tiempo del que me tomó a mi todo el proceso desde la bajada del avión hasta salir de emigración. Terminamos saliendo del aeropuerto un poquito después de las 11 de la mañana. Un café en el aeropuerto, donde Alexa y yo nos tomamos nuestra primera dosis de las pasticas contra el mal de alturas; luego al carro con destino a Tlachichuca.
Este viaje de 3 horas nos dio la oportunidad de conocer un poco más a Mauricio, nuestro guía.
Lo primero que quiero decir es que me sorprendió su conocimiento de la cultura mexicana, que me pareció a mi más profundo y detallado de lo que me hubiera imaginado que muchos mexicanos me podrían contar y/o explicar.
De parte nuestra también pudimos contarle cosas de nuestra cultura colombiana, cosas que Mauricio nos preguntaba y se nos hacía muy claro que tenía interés real de saber esas cosas. En cierto modo se juntaron el hambre con las ganas de comer, pues una de las inquietudes de Mauricio era acerca del baile en Colombia, específicamente acerca de la salsa. Una cosa llevo a otra, y tocó Mauricio el tema del Grupo Niche. Como se podrán imaginar mis amigos, es como si me hubiera tocado un nervio.
El punto es que le pude contar muchas cosas de mi banda; le compartí desde mi celular la canción México, México, que él no la conocía y, por supuesto que le agradó bastante.
Luego le conté de mi experiencia con la canción Mi Princesa, que también se la puse.
Eventualmente llegamos al pueblo de Tlachichuca, desde donde se veía, imponente, el Pico Orizaba.
Llegamos a la casa de la familia Cancholas, que es el sitio desde donde esta compañía (Nómadas) opera.


