De Cómo Mi Canción Se Volvió Un Tremendo Tema De Salsa

1.
Hace casi 30 años estaba en Canadá, lejos de mi noviecita del tiempo que era Sammy. Tuve interés en esa época de aprender lo que pudiera para tocar guitarra. No me metí a ningún sitio a que me enseñaran sino que me conseguí un par de libros: uno muy crudo que mostraba las posiciones de acordes en la guitarra, y el otro que era de fundamentos de música en general.

Empecé a estudiar. El libro de música me enseñó las bases de las escalas musicales y con ellas, los patrones armónicos establecidos en cuanto a combinaciones de acordes. Lo que eso significa es, básicamente, que una estructura musical suene armónica, lógica, de principio a fin; que no suene como que no cuadra la vaina.

Un error que tuve, que considero el más grande de esa intención de aprender a tocar guitarra, fue que decidí que lo más complicado tendría que ser lo de cuadrar los dedos de la mano izquierda para los acordes; que lo de la mano derecha para puntear o rasguear no debería de ser tan difícil. Esta idea equivocada me hizo desinteresarme completamente por aprender a usar la mano derecha correctamente. El resultado de eso lo puedo ver hoy en día, casi 30 años después: No me considero guitarrista sino “surrungero”. (coincidencialmente estoy estudiando guitarra hoy en día, de una manera más estructurada, más fundamentada). De todos modos muchos de mis amigos dicen que yo toco guitarra; es un caso de esos en que en casa de ciegos el tuerto es rey.

Volviendo al tema, cuando tuve bases de comprensión de armonía musical, comencé a experimentar escribiendo letras. Recuerdo que mi meta era escribir el mensaje que quisiera, pero siguiendo una estructura silábica de principio a fin. Lo que quiero decir es que escribía versos de a cuatro o de a seis líneas, pero contaba las silabas y trataba de seguir algún patrón numérico porque pensaba que así sería más fácil ponerle música al asunto después.

Escribí varias poesías, llamémoslas así, pues aún no tenían música, entre ellas ‘Mi Princesa’.

Desde un principio esa fue la letra que más me gusto por haber plasmado ahí toda la historia de mi noviazgo con Sammy.

No recuerdo que hubiera sido muy complicado ponerle música a la canción. Usé un esquema super básico de 3 acordes en una tonalidad muy elemental, que se llama escala de sol mayor.

Adelanten unos 8 o 9 años. Atlanta. Estando ya casado con Sammy (y además ya los dos con dos hijos), fueron muchas las veces que toqué esa canción con todos nuestros amigos. En esa época ellos bautizaron a la canción como “Mi Cristalito”, por ser una palabra que se usa varias veces en los coros. (Hay una persona especifica que fue quien comenzó con lo del ‘Cristalito’: Fabian)

Vamos ahora a un tiempo más reciente, como al año 2018: Por haber visto, años atrás, el programa que Apple incluía en sus computadores, con el que se podía hacer música en la casa, pensé que eso era una buena idea y que no se veía como tan complicado.

Problema: Yo no tenía computador Apple y nunca me habían gustado. Pasó que un día que estaba buscando un afinador para mi guitarra en un almacén de música, vi que tenían en promoción un sintetizador para producción musical que incluía programa de computador similar a lo de los Apple, pero mucho más profesional. No era caro y lo compré.

Pues resulta que ese programa era un poquito más profesional de lo que yo buscaba. No venía con pistas para lo que yo quería hacer, que era poner mi canción en salsa. Pensé “no hay problema, con toda seguridad podemos encontrar algo en internet que podemos comprar y lo ajustamos a la canción.”

Le comenté mi intención a mi buen amigo Oscar, pianista, que vive en la Florida y que fue director de Son Latino, un grupo de covers de música bailable al que yo pertenecí en Atlanta hace muchos años. Paréntesis acerca de ese grupo: Yo entré a ese grupo a tocar el bongó, instrumento que Jorge Gaviria me había enseñado a tocar por allá por el 88, para reemplazarlo a él en la orquesta La Tropicalísima de Pereira.
Resulta que un día que estábamos ensayando con Son Latino en Atlanta, íbamos a montar El Preso, si mal no recuerdo, pero el cantante al que le habían asignado esa canción no se la había aprendido todavía. En ese ensayo yo me ofrecí para cantarla y que la pudiéramos montar. Todos estuvieron de acuerdo, esperando que para el baile del fin de semana siguiente, el cantante ya se la habría aprendido.

El baile llegó y el man nada que se había aprendido la canción. Entonces pasó que el director (Oscar, mi amigo) me dijo que la cantara y ya. Así lo hice. Lo que pasó de ahí en adelante fue que Oscar siguió dándome más canciones a mí. Eventualmente el otro cantante se retiró y yo seguí del todo cantando. Hasta bongosero resultamos consiguiendo. Cierro el paréntesis de Son Latino.

Cuando le conté a mi amigo Oscar mi idea con la canción, me dijo que le grabara como yo normalmente la cantaba usando la guitarra. Así lo hice y al tiempito él me mandó un bosquejo con montuneos de acordes y base rítmica de salsa. Era noviembre de 2018. Este audio le dio más empuje a mis intenciones. Cuestiones de trabajo y de vida, o sea, prioridades empujaron un poquito hacia abajo la idea de la canción en salsa.

2.
Llega la crisis de la pandemia, y con ella la detención abrupta y absoluta de todos los trabajos artísticos de orquestas.

Víctor González, pianista de Una Orquesta Muy Famosa, y amigo mío por habérmelo presentado mi muy buen amigo José Aguirre, publicó que había salido el último álbum de un proyecto musical personal de él, que se llama Sango Groove.

Yo me comuniqué con Víctor por mensaje personal por FB, para decirle que yo quería uno, que se lo compraba y que le mandaría la plata para el envío. Víctor me contestó que iba a averiguar en cuanto salía el envío. A los días me dijo que no, que dejáramos así pues por lo de la pandemia era muy, muy caro mandar un CD a California. Yo le insistí, le dije que no importaba si me costaba 100 dólares. Que yo no era rico, pero que dadas las circunstancias de la pandemia me parecía plata bien gastada.

Víctor me cerró la puerta y me dijo que no, que no iba a permitir que yo hiciera eso, que más bien cuando el caos terminara, él mismo me traería el CD y me lo regalaría.

Este intercambio hizo que la amistad mía con Víctor ascendiera de “conocidos” a amigos. Por lo menos esa es mi perspectiva. Seguimos conversando por Internet con alguna frecuencia. Yo seguía con la idea de tener un audio de salsa para mi canción, así que un día tomé el riesgo y le escribí este mensaje personal:

Hola, Víctor. Comienzo por decir que no podría tenerte más respeto como músico, que es lo que más conozco de ti, y como persona, con lo poquito que te he podido conocer. Esta carta es un riesgo gigante que estoy tomando, pues es básicamente un irrespeto hacia ti. De pronto al final te vas a reír y me vas a dejar pasar en blanco con un “deje así”, o algo por el estilo. Quiero pedirte un favor musical, que es que me grabes la base del piano de una canción que le escribí a mi novia hace como 28 años. Ella es ahora mi esposa. La cancioncita que le escribí tiene un esquema que no podría ser más simple; eso es algo obvio, dado que no soy musico y lo que hice fue simplemente escribir una letra con rima, y cuidando el número de silabas. En esa época estaba auto aprendiendo a tocar guitarra, de manera que sabía qué era un círculo de sol, que es precisamente lo que usé para esa canción, sólo 3 acordes… Quiero tener esta estructura en forma digital, con el patrón de salsa de fondo, y el piano montuneado. De hecho, hace tiempo me compré un teclado MIDI, solo porque incluía un programa de producción musical llamado Ableton. Esta es la hora que no he sacado el tiempo para aprenderlo bien, pero esa era/es la intención. De hecho, al comienzo con ese programa intenté buscar patrones de percusión y de piano, pero no los encontré ni pagando. Demas que deben de haber, pero el primíparo no encontró. Volvemos entonces a la parte del irrespeto: ¿Cuánto vale que Víctor González le grabe a uno una cosa así? La respuesta es que muy poquitos artistas tienen plata para pagar eso, incluso teniendo en cuenta que no es un arreglo en sí el que se está pidiendo. Yo estuve a punto de mandarte 100 dólares para el CD de Sango Groove, pero eso no significa que yo sea un man muy pudiente. Tampoco soy muy bobito, creo yo, y sé lo que estoy pidiendo. Me estoy tratando de aprovechar de la quietud de la crisis, y que si acordamos un número que yo pueda, es algo que podrías hacer en media hora cualquier día. Espero el “deje así”, y me disculpo por el irrespeto tan tenaz. Que estés bien, Víctor. (Ojalá no haya matado poder compartir contigo otra vez en un restaurante o un bar…)

Era Julio 23 de 2020.

Prácticamente ese mismo día Víctor me contesto riéndose, y me dijo que le mandara como sonaba mi canción con mi guitarra. Se la grabé con mi teléfono y se la mandé.

Fue enorme mi sorpresa cuando, como a la semana, recibo un email de Víctor con un archivo mp3 con el título “Mi Princesa Idea 1”. En el email me dice dizque que le diga si me gusta para el seguir trabajándole.

Yo quedé sacudido. Es que era VICTOR GONZALEZ, prácticamente el mejor pianista hoy en día de mi país! Mi primera reacción fue hablar con él y decirle que parara, que no habíamos acordado platas ni nada. Parece que él se sorprendió un poquito cuando yo intenté hablar de esto, pues casi no le entiendo cuando me trató de explicar que nunca habíamos hablado de plata.

Entonces Víctor le siguió dando al tema. En un momento dado, yo le conté a otros amigos míos de Una Orquesta Muy Famosa lo que su compañero Víctor estaba haciendo. Me contestaron casi en unísono, que le dijera a Víctor que cuando tuviera listo el arreglo, los contactara a ellos para grabar cada cual su instrumento. Mi respuesta fue casi automática: No muchachos, yo no tengo plata para lo que ustedes valen. Casi me mientan la madre: ‘Quien ha dicho qué de plata, Mao?’

El asunto se frenó en un par de ocasiones por los premios Grammy. Una Orquesta Muy Famosa fue nominada al Grammy Latino y se lo ganó en noviembre del 20. En marzo 14 del 2021, la orquesta también se llevo el Grammy Anglo a mejor álbum tropical latino. Apoteósico. Ningún artista colombiano de salsa se había llevado un Grammy, mucho menos uno de los Anglo. Este “detalle” le puso pausa al proyecto de mi canción. A mi me causaba cierta satisfacción saber que algo tan grande como dos premios Grammy, históricos para mi país, hayan sido el motivo de la interrupción momentánea del proyecto de mi canción.

Continuemos: Cuando Víctor tuvo el arreglo final, el arreglo con el que él se sentía bien y yo….pues yo creo que así hubiera sido un arreglo usando solo 5 de las 7 notas hubiera estado feliz, Víctor les envió los arreglos a los muchachos.

Yo realmente encontraba incomprensible lo que estaba pasando con mis amigos músicos. Yo conocía la calidad individual de cada uno de ellos; sabia que con cierta frecuencia los contrataban para participar en grabaciones de otros artistas; suponía yo que debían existir muchas personas con intenciones de entrar en la industria musical, que morirían porque ALGUNA de estas personas participaran en su grabación. A pesar de mis suposiciones y perspectivas, TODOS se montaron en el bus del proyecto de mi canción, simplemente porque sí, porque me conocían y me apreciaban y quisieron participar.

Yo pensé que me iba a quedar haciendo falta el bajo en vivo, pues el bajista actual de la banda es relativamente nuevo y aun no lo conozco personalmente. Al que si conocía personalmente es al exbajista del Grupo Niche, Pachito Ocoro, que se había retirado de la orquesta a comienzos del 2019, y vive en Barcelona, creo.

3.
No estaba yo super preocupado por lo del bajo, pues cuento con una amistad sólida y muy cercana con el mejor bajista profesional de Pereira, David Gartner. Yo sabía que no sería sino cuestión de comentarle a David, y el ahí mismo se apuntaría al proyecto. Sin embargo me la jugué: Le escribí un mensaje personal a Pachito por Facebook. Este fue mi mensaje para Pachito:

Hola Francisco. Yo no soy nadie. Bueno, simplemente quiero expresar que no tengo ninguna conexión directa con usted; somos amigos en FB más que todo porque soy amigo de casi todos los de la orquesta. De pronto recuerde usted que yo soy un man que es muy amigo de Jose. Estuve en el último baile suyo con la banda en Manizales a comienzos del 2019. Jose le dedicó a usted Nuestro Sueño como despedida… En fin, el punto es que quiero hacer contacto con usted para preguntarle la posibilidad de su participación en una canción que Víctor me está arreglando, y media banda va a participar. Yo no tengo ninguna banda, ni esta idea es proyecto comercial. Simplemente hace casi 30 años yo escribí una letra para mi novia, que hoy en día es mi esposa, y de charla en charla con mis amigos músicos, terminamos con el arreglito que Víctor me hizo. La vaina me suena genial, obvio, pero lo que me falta es el bajo, porque por ahora es una secuencia de Víctor. Básicamente me gustaría saber su disponibilidad, y si de alguna manera esto se podría dar. Si no se puede, nada, o con la secuencia, o escarbo y encuentro a alguien más. No podría estar yo preguntando esto con menor respeto del que siento, acompañado de la gigante admiración que siento hacia usted. Muchas gracias por haber leído esta pastoral.

Pachito me contestó casi de inmediato que listo, que contara con él. Que le dijera a Víctor que le mandara los archivos para él grabar el bajo.

Era realmente algo de no creer. Estaba yo reuniendo a los hermanos Aguirre con la mayoría de los músicos de Una Orquesta Muy Famosa, y con un ex-Niche, Pachito, para el proyecto de mi canción! Ah, y además NADIE ME ESTABA COBRANDO NADA.

Lo siguiente que pasó, fue que en un momento dado que la maqueta musical estaba algo avanzada, Víctor me mandó una pista para que yo grabara mi voz. Así lo hice, y cuando el me devolvió la vaina con mi voz ahí, yo me puse muy contento y la compartí con varios amigos músicos. Uno de ellos me dijo que quería charlar conmigo para darme unas opiniones acerca de la letra; otro fue más directo y me dijo ‘Mao, su canción me suena como a bachata o a vallenato, pero no me suena a salsa, la forma en que la canta usted.’

Le comenté eso a Víctor, y él me sugirió que me contactara con uno de los cantantes de Una Orquesta Muy Famosa, Alejandro, pues el hombre había estado dando clases virtuales de canto durante la pandemia. Eso pasó. Me conecté con Alejo y hablé con él. Me inscribí para dos de sus secciones de instrucción, cada sección era de 3 clases. Al final nos conectamos por Zoom entre 8 y 10 veces. El asunto fue sencillamente una vaina que me dejo con la boca abierta acerca de la cantidad de vacíos técnicos que uno tiene cuando canta. Obvio que esas clases parcharon algunos baches en el neumático que es mi vida como cantante, pero ese neumático aún tiene muchos pinchazos más.

En fin, mirando para atrás pienso que fue un proceso bacano en cuanto a aprender se refiere, pero no fue fácil porque mi cerebro ya tenia marcado muy profundamente la manera en que yo había cantado toda mi vida mi canción. Es que la columna vertebral de la salsa es la clave. Absolutamente todos los instrumentos en una orquesta de salsa tienen que tocar respetando, siguiendo, fundiéndose con la clave, incluso los cantantes.

No, 6 clasecitas no me han convertido en el super cantante de salsa, pero si me corrigieron para poder interpretar mi canción dentro de la clave de la salsa y cantarla con más sabor.

Otra cosa que ocurrió mientras estaba tomando las clases con Alejo, fue que vi que el tenía un micrófono extraño, no como el Shure que yo usaba. Me explicó que era un tipo de micrófono que se llama ‘de condensador’, que es el que se usa mayormente en los estudios de grabación para los vocalistas. Me dijo Alejo que, a su entender, gente que hacía podcasts también usaban de ese tipo de micrófonos.

Yo llevaba ya meses haciendo un podcast por Internet en el que ponía música con diferentes temas cada vez. Con la sugerencia de Alejo, busqué un buen micrófono de condensador que no fuera muy caro y lo compré.

Siguiente problema: Esos micrófonos captan de todo. Tanto así que si uno presta atención, puede oír los parpadeos de las personas. Bueno, eso es un poquito de exageración, pero lo que si capta muy fácilmente es la respiración de uno. En ese sentido, cuando terminé las clases con Alejo y ya era momento de grabar de nuevo mi voz, terminé acomodándome en mi closet para estar lo mas aislado posible de sonidos de ambiente. Por ahí tengo un video clip que grabé cuando estaba haciendo eso, pues me parecía muy chistosa esa situación en mi closet.

Bueno, grabé mi voz. La siguiente mezcla que me mandó Víctor, la compartí con mis amigos músicos, quienes me dijeron unánimemente que se notaba bastante la mejoría rítmica en mi interpretación de la canción.

4.
El tema estaba casi listo. Faltaba algo, dos pregones en los coros antes del mambo.

A mi me faltaba otra cosa: La participación de José, mi amigo.

Se me hacia imposible que yo fuera a culminar esta idea con la participación de tantos músicos profesionales, y no fuera a estar presente mi amigo José, el maestro de maestros. El mejor musico de la historia de mi país. La persona que me ha albergado como su amigo muy cercano desde hace décadas en Nueva York.

Tuve la enorme fortuna (además…) de que en el arreglo, Víctor había incluido dos espacios para pregones. Yo pensé que listo, que más adelante escribiría dos entraditas para cantar en esos espacios, pero después caí en la cuenta que no, que esos dos espacios eran perfectos para que mi amigo José participara con un par de solos de trompeta. Hablé con él y me dijo que por supuesto, que se iba a comunicar con Víctor para que le enviara los archivos de los audios para él grabar los dos solitos. Ufff, y que solitos se mandó mi amigo.

Por ahí comenté yo esto, acerca de esos solos:

Si, no encuentro formas decentes para describir lo que el Jose hizo. Es que una cosa es ser superior en los conocimientos de la música, ser superior para ejecutar algún instrumento; pero una cosa muy diferente es lo de este man. Es realmente increíble la sensibilidad que tiene y la capacidad e ingenio para plasmar cualquier idea con la música.”

Ésta, es la historia de mi canción para Sammy.