Mi Experiencia En El SuperBowl XL

Tengo un trabajo de temporada en el estadio de futbol americano en el Área de la Bahia de San Francisco. El estadio se llama ‘Levi’s Stadium’ y es la casa del equipo los ‘Forty-Niners’.

Mi trabajo allí es de supervisor de piso de suites. El estadio tiene cinco pisos con suites, y el mío es el que menos tiene (15).

La semana anterior a los eventos son días de preparación. Estoy bastante acostumbrado a esa dinámica de trabajo, pero esta vez hubo varias cosas que captaron mi atención:

Primero, la velocidad con la que construyeron una estructura de 3 pisos con 18 cabinas para la prensa, y también la velocidad con que armaron una ciudadela en el parqueadero del estadio, con espacio para concierto con tarima y todo.

Segundo, el cuidado que tienen en la preparación del evento, Absolutamente todo (menos el juego en sí) es preparado y ensayado innumerables veces. El que canta el himno, la que canta la otra canción, pero no solo ellos, también ensaya todas esas veces el maestro de ceremonias. Los muchachos que envuelven y desenvuelven las banderas también practican muchas veces.

Yo me perdí momentos del ensayo de Bad Bunny, pero pude ver casi todo el ensayo de Green Day. Que banda más bacana1

Sabíamos que para el SuperBowl íbamos a tener un montón de gente famosa en las suites, pero en mi piso solo tuve aviso de dos famosos, el actor Chris Pratt (el de los Guardianes de la Galaxia), y mi compatriota J Balvin.

A fin de cuentas don Chris nunca subió a su suite, y en la de Balvin había visto yo nombres en las sillas antes de que hubieran abierto las puertas del estadio, y entre esos nombres vi ‘Maluma’ marcado en una de las sillas. Maluma no apareció.

El día comenzó, y en un momento dado vi al grupo de J Balvin en la puerta de mi piso y vi la oportunidad de acercarme y saludar. Uno de ellos me pidió el favor de que los ayudara para que dejaran pasar a dos amigos de ellos que estaban ahí, pero que no tenían entrada para las suites; que así fuera no mas por cinco minutos para mostrarles a ellos dos las suites y tomarse unas fotos.

Yo hable con la persona indicada y me dio permiso de cinco minutos. Yo les dije y fui con todos ellos hasta la suite, y una vez ahí le dije al que me había pedido el favor que si quería que yo les tomara las fotos. Se sonrió y me dijo que no, que la foto era conmigo y Jose. Volteé a mirar y Balvin estaba ya como esperándome para la foto (obvio, era como una manera de decir ‘gracias’ por lo que yo había hecho, y puede que sea posible que al hombre se le hubiera hecho raro que, cuando me les presenté, yo no pedí ni foto ni nada). Saqué entonces mi celular, fui donde Balvin, y el otro man nos tomo 4 fotos. En ese momento Jose charlo conmigo. Me pregunto que hace cuanto vivía yo en California, que de que ciudad era, que de que se trataba mi trabajo allí. Yo le conté que de pura casualidad yo tenía otra foto con él en el mismo estadio, pero en las graderías en una Copa América que él había sido el artista en el partido inaugural.

En el grupo de ellos estaba también Ryan Castro, artista a quien yo no conocía. El man fue muy chévere conmigo a pesar de que obviamente yo estaba desconectado de el.

La novia de Jose es una chica bien chévere. Bien pudo haberse ido para otra parte de la suite pero no, se quedo el tiempo suficiente para yo charlar con ella un poquitico. Le dije que se llamaba igual que mi hija, y que lo alta que era me hubiera hecho dudar que fuese de Latinoamerica.

Seguí mi trabajo, pero pronto me tocó volver a la suite de ellos, pues los 5 minutos de permiso que les había conseguido yo para sus dos amigos ya iban en 10 y la persona de seguridad me reclamó. No tuve éxito en ese propósito. Cuando fui me dijeron lo de esperar: “Huy si hermano, que pena. Ya, ya.” Pero nada. No fue sino hasta que la persona misma de seguridad entró a la suite que los dos muchachos se despidieron y se fueron. Todo el grupo de ellos salió a despedirse. Yo me sentí un poco mal, y salí para disculparme con los dos muchachos. Ninguno aceptó mis disculpas, y hoy pienso que realmente sobró el haber hecho yo eso.

El día continuó, y se llegó el medio-tiempo con el show de Bad Bunny. Yo solo pude captar un poquito en las pantallas de televisión, pero cuando terminó fui una vez mas a la suite de J Balvin porque le quise preguntar su opinión por lo que acababa de ver. No tenía yo curiosidad de su opinión acerca de Bad Bunny, sino de la manera como esos 15 minutos fueron elaborados desde el punto de vista de la producción hecha por el estadio y la NFL.

En ese instante hubo una conexión que sentí recontra personal, pues yo me acerqué y le dije “Jose, vos sos un artista muy grande del pueblo, y has hecho conciertos bastante elaborados allá. Que pensás vos de esta producción de 15 o 20 minutos?”
Casi de inmediato me contestó, literalmente, “Mao, esto es una chimba hermano!”

Charlamos creo que unos cinco minutos, pero pues lo que me sorprendió fue que se hubiera acordado de mi nombre y que hubiera continuado la conversación como si fuéramos conocidos o algo así.

Es quizás muy posible que el entorno del momento, en cuanto a tener a un colombiano al frente que lo reconoció pero que no estaba deslumbrado ni pidiendo fotos o autógrafos, de pronto le dio al man espacio de ser normal, no una superestrella.

La impresión que me dejó Josecito es la de un hombre muy, muy chévere. Creo que es un man que debe de ser un amigo muy bacano.

El partido continuó, el día de trabajo se acabó, y yo me pude ver el partido y el show de medio tiempo a los dos o tres días en la casa.

Acerca del show de Bad Bunny:

Comienzo por decir que a mi lo único que me gusta de ese man es la canción en salsa que grabó. Soy salsero y ese arreglo musical, la canción en si es bastante sabrosa. Se entiende casi todo lo que canta en ella, a diferencia de la mayoría de las grabaciones de ese man, que es muy difícil entender lo que dice o balbucea.

Como artista vocal es muy poquito. Su aptitud en ese sentido es mínima.

Ahora bien, me gustó el show de este man en el entretiempo del deporte mas importante de los Estados Unidos? Si, si me gustó a pesar de que no se le entendía casi nada de lo que estaba diciendo, pero si se le entendió todo lo que representó. Por mi naturaleza salsera que ya mencioné, fue genial ver a Lady Gaga cantando en salsa uno de sus éxitos, y al hombre terminar su presentación con su salsa. A propósito de Lady Gaga, esta semana escuché en una emisora de salsa de Cali que oigo casi a diario en mi teléfono, a una locutora que, hablando de este espectáculo y dando su opinión acerca de lo que hizo Lady Gaga, dijo que estuvo bien la cantada pero que en cuanto a baile, “se mueve mas un proceso en la fiscalía que esa muchacha”. Yo iba manejando y casi me toca parar por la risa que me dio ese comentario.

Volviendo a mi cuento, me gustó también lo que el man hizo de mencionar a todos los países del CONTIENTE AMERICANO, tema que Ruben Blades viene diciendo desde hace varias décadas (“America es un continente, no un país”)

Mi hija si vio muy bien este show y me dijo que se le aguaron los ojos por ver por primera vez su latinidad representada en ese escenario tan grande.

Me mencionó a las personas jugando dominó en una mesa, la representación de las bodegas de Nueva York (tiendas bastante comunes en barrios latinos. Creo que los boricuas les dieron ese nombre hace muchísimos años), la escena del niño dormido en una boda: Eso es algo que yo nunca lo había pensado, de como en nuestras fiestas latinas no es raro que los niños se duerman, a veces en la misma sala mientras la fiesta está pasando. Esa charla me hizo convencer de que mi hija no es solo bilingüe sino también bicultural, al igual que su hermano.

Me repetí esa presentación en televisión, y esta vez le saqué mayor gusto a pesar de que seguí sin entender el 85-90% de lo que BB decía por el micrófono. La perspectiva de Valentina me vendió completamente ese entretiempo.

Mi experiencia en este Super Bowl queda como algo inolvidable en mi vida. El haber conocido al viejo Jose me queda como haber cruzado camino con un man extremadamente buena gente. A ver cuando San Juan agacha el dedo para poder volver a charlar con el hombre.